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El centro ceremonial de Pachacamac

Cuenta una leyenda sobre Pachacamac, que en los albores del mundo no habían alimentos para la primera pareja que llego a poblarlo, en consecuencia el varón murió de inanición. Ante esto el Sol fecundó a la mujer, pero Pachacamac, enloquecido por los celos, mató a la criatura recién nacida. La despedazó y enterró, y de sus partes florecieron los alimentos, de los dientes, el maíz, de los huesos las yucas, además de otros frutos.

Es un centro arqueológico ubicado a unos 30 km al sur de Lima, en el distrito de Lurín. Era un centro ceremonial de la costa, que cuenta una antigüedad mayor de mil años antes del imperio Inca.

Bajo el dominio Inca, Pachacamac mantuvo su importancia y para la llegada de los españoles, se mantenía como la ciudad y el centro religioso más grande de la costa. Era un circuito de palacios y templos, en donde se rendía culto al dios creador, Pachacamac.

En el templo se rendía culto a Pachacamac, considerado el ordenador del Universo y equilibrador del mundo. Miles de peregrinos llegaban a este lugar para consultar con el oráculo y rendirle adoración al dios todopoderoso. Nobles y campesinos sin distinción confiaban en Pachacamac, quien les permitía ver en el pasado y futuro. Se sabe que el miedo y respeto que le tenían era grande y nadie se atrevía a importunarlo, porque la caprichosa divinidad era capaz de provocar grandes temblores o terremotos.

En la actualidad se pueden visitar los restos arqueológicos de este imponente complejo y disfrutar de un paseo por el museo de sitio, que ofrece al visitante suficiente información para comprender este centro ceremonial. En sus principales salas se exhiben muestras textiles y de cerámica.

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